
No cabe ninguna duda de que volar pasa factura al cuerpo; por lo tanto, cuanta más información se recopile acerca de sus efectos, mejor se podrá conciliar el sueño.
El Dr. Sueño (Chris Idzikowski) ha realizado recientemente un estudio relativo a la forma en que se modifican los patrones de sueño antes, durante y después de un vuelo.
Éste fue el primer estudio de este tipo que analizó los hábitos del sueño de los pasajeros durante el vuelo, revelando que, a pesar de que muchas personas son conscientes de los efectos del jet lag (desfase horario), únicamente 11 de cada 37 personas adopta las medidas necesarias para combatirlo. Algunos de los factores a tener en cuenta para combatir estos efectos son: la exposición a la luz, la comida, los líquidos, el ejercicio, o la combinación de estos cuatro factores.
En la profundidad del cerebro reside el reloj circadiano (circ = sobre y dietas = día), un preciso reloj de 24 horas que rige cada uno de los aspectos relacionados con el funcionamiento del cuerpo humano.
Este reloj sincroniza todos los sistemas internos: desde los ciclos del sueño y la vigilia y los niveles de vigilia, hasta el humor y la digestión; por lo tanto, estos sistemas funcionan correctamente en su relación recíproca y con el mundo exterior.
La luz es uno de los primeros indicios de los que se sirve el reloj para mantener este vínculo con el mundo exterior. La rapidez con la que los vuelos realizados en distintas zonas horarias sitúan el cuerpo en nuevos patrones de luz y actividad, es superior al tiempo que necesita el reloj biológico para ajustarlos. Esta confusión que experimenta el reloj biológico es lo que ocasiona el jet lag o desfase horario.
Independientemente de los problemas que tenga el reloj biológico para ajustar la zona horaria del viaje, la dirección idónea de vuelo es generalmente de este a oeste. Esto se debe a que el ritmo natural de nuestro reloj está programado para funcionar en un día de 24 horas. Por consiguiente, el reloj interno prefiere ampliar las horas del día a reducirlas.
La fatiga del viaje difiere del jet lag o desfase horario. Consiste en una combinación del estrés producido por el viaje y la falta de sueño acumulada durante el viaje. Si padece fatiga al viajar, su ritmo de vida habitual puede verse afectado:
Todo el mundo necesita dormir. El tiempo que cada persona necesita varía, aunque la media suele ser de ocho horas de sueño al día. No obstante, son muchas las personas que casi nunca alcanzan esa cifra y, por lo tanto, la pérdida de sueño se convierte en una "falta de sueño".
Calcule la falta de sueño sumando el número de horas de sueño que ha tenido en la última semana, de lunes a viernes. No incluya el fin de semana. A continuación, intente recordar un día en el que se ha sentido despierto y en plena forma. ¿Cuántas horas había dormido la noche anterior? Multiplique ese número por cinco. Al número obtenido, réstele el primero que obtuvo. El resultado que obtiene representa su falta de sueño. Si el número es positivo o cero, ¡su cuenta de sueño no está en números rojos! Si es negativo, no tendrá demasiados problemas para restituir su falta de sueño.