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Efectos del vuelo


Efectos de los cambios de presión

Cuando el avión asciende durante el despegue, la presión dentro de la cabina disminuye y el aire y los demás gases se expanden en un 30%. Del mismo modo, a medida que el avión desciende para aterrizar, el volumen de los gases disminuirá. Estos cambios no ocasionan ningún problema en aquellas zonas en las que el gas se puede mover con libertad como, por ejemplo, en los pulmones. Pero sí que puede provocar molestias o daños en aquellas zonas en las que está atrapado o tiene menor libertad.


El oído medio
  • Cuando el avión despega, el aire del oído medio (detrás del tímpano) se expande y una parte escapa por un conducto hasta la parte trasera de la boca (a menudo se siente una especie de 'pop' cuando ocurre). Cuando el avión aterriza, el aire tiene que volver al oído medio para ecualizar la presión del aire.
  • Bostezar o tragar puede ayudar a liberar el oído, pero si no funciona, pruebe a taparse la nariz e intente soplar suavemente con la boca cerrada.
  • Puede ayudar a los bebés y los niños dándoles algo de comer o un chupete para que chupen.
  • Si tiene catarro y tiene el conducto bloqueado, quizá tenga problemas que pueden ser peores durante el aterrizaje. La presión del oído medio es menor que la del oído externo, por lo que el tímpano resulta presionado hacia dentro, lo que provoca incomodidad y en ocasiones puede hacer que se rompa el tímpano.

Los senos
  • Las cavidades de los senos se encuentran entre los huesos de la cara y el cráneo, y están conectados a la nariz y la parte posterior de la boca mediante conductos estrechos. Las cavidades de los senos contienen aire, que se expande y se contrae al ascender y descender.
  • La congestión debida a resfriados (o trastornos como la alergia al polen) puede provocar el bloqueo parcial o completo de estos conductos, lo que puede ocasionar fuertes dolores durante el descenso a una altitud más baja. Con la ayuda de un spray nasal podrá reducir la congestión y abrir los conductos.

Aire atrapado entre los dientes y en la tripa
  • Si se le ha quedado aire atrapado en bolsas de caries o abscesos detales, puede que note ciertas molestias, que suelen ser peores durante el despegue.
  • El estómago y los intestinos contienen gases, lo que puede provocarle la sensación de estar lleno o hinchado.


Calidad del aire de la cabina

  • El sistema de control de la cabina es automático y el fabricante del avión lo ha diseñado de tal forma que cumple las normas de las autoridades reguladoras.
  • El oxígeno disponible a bordo (a causa de la presión más baja) es menos que al nivel del mar, pero es más que adecuado para personas normales sanas.
  • El volumen total de aire de la cabina se renueva cada 2 ó 3 minutos, en comparación con la tasa de renovación de 5 a 10 minutos de los edificios con aire acondionado.
  • En los aviones modernos, todo el aire recirculado pasa por filtros de partículas de gran eficacia para eliminar más del 99% de las partículas, incluidas las bacterias y los virus.
  • Las investigaciones realizadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) no han encontrado pruebas de que la recirculación del aire facilite la transmisión de enfermedades infecciosas a bordo de los aviones.
  • El aire de la cabina, aunque seco, no produce deshidrataciones ni daña la salud. La incomodidad que provoca la sequedad en la piel y en los ojos se puede aliviar utilizando cremas hidratantes y colirios.
  • El oxígeno disponible a bordo (a causa de la presión más baja) es menos que al nivel del mar, pero es más que adecuado para personas normales sanas.

El Jet-lag

El jet-lag se produce cuando el reloj corporal se ve perturbado al atravesar varias zonas horarias. Los síntomas pueden incluir fatiga, desorientación y la imposibilidad de dormir.

Su reloj corporal

En el fondo de su mente hay un reloj maestro de 24 horas que gobierna cada uno de los aspectos del funcionamiento del cuerpo. Se le llama el reloj circadiano (circ = alrededor de y diem = día) y sincroniza los siguientes sistemas internos para que funcionen correctamente relacionándose entre sí y con el mundo exterior:

  • ciclo del sueño y la vigilia
  • nivel de alerta
  • rendimiento
  • humor
  • niveles de hormonas
  • digestión
  • temperatura corporal
  • la luz es una de las principales pistas que usa el reloj para mantener este vínculo con el mundo exterior
Atravesar zonas horarias

Esto confunde al reloj corporal, ya que tiene que adaptarse a una nueva hora y a nuevos patrones de luz y actividad. Para empeorar las cosas, no todas las funciones corporales se ajustan a la misma velocidad. Por ejemplo, el ciclo de sueño y vigilia puede ajustarse más rápidamente que la temperatura. Y la digestión puede tener además otro ritmo. Al desconcertar al cuerpo de este modo, se produce el desorden mental y físico que llamamos jet-lag.

Viaje hacia el oeste

Aunque el reloj corporal tiene problemas para adaptarse a los viajes en los que se cambia de zona horaria, prefiere viajar en dirección de este a oeste. El motivo es que aunque vivimos en un día de 24 horas, el ritmo natural de nuestro reloj está programado para funcionar en un día con más de 24 horas. Así que nuestro reloj interno puede alargar el día de forma natural pero le resulta mucho mas difícil reducir el número de horas del día.

Al volar al oeste, se añaden horas y se avanza en la dirección natural del reloj interno. Por ejemplo, viajar hacia el oeste desde Londres a Nueva York supone alargar el día cinco horas, mientras que el vuelo en dirección este desde Nueva York a Londres reduce el día cinco horas.

Combatir el jet-lag

El reloj corporal puede necesitar varios días o varias semanas para adaptarse totalmente a una nueva zona horaria, así que puede resultar menos agresivo mantener sus horarios habituales si sólo va a estar fuera un período corto de tiempo (unas 48 horas o menos).

Si el viaje va a ser más largo, debería empezar a adaptarse a la nueva zona horaria nada más embarcar en el avión.

Cómo mantener su reloj corporal en la hora habitual

Necesita un poco de planificación previa pero estos consejos pueden ayudarle:

  • Calcule la diferencia horaria entre la hora de su país y la hora de su destino.
  • Piense en cuándo estaría normalmente dormido y cuándo despierto en su país y compárelo con las horas del nuevo destino.
  • Anote las horas del país de destino que corresponden a los momentos en que su reloj corporal estaría profundamente dormido en su casa (de 3 a 5 de la mañana y en menor medida de 3 a 5 de la tarde).
  • Evite programar reuniones importantes de negocios a estas horas en las que en casa estaría durmiendo.
  • Intente no exponerse a la luz en su destino si normalmente en casa en ese momento estaría en la oscuridad. Puede hacerlo quedándose en el interior o poniéndose gafas de sol cuando salga.
  • Cuando planifique las comidas, intente que su estómago siga el horario de su país. Así que si en su destino es hora de cenar pero en su casa estaría desayunando, intente tomar algo ligero, mejor que una pesada cena que su estómago quizá no esté listo para digerir.