
Al usar el mínimo empuje permitido para despegar en todas nuestras operaciones, podemos minimizar la cantidad de emisiones de NOx de nuestro avión.
La técnica que usamos (llamada técnica de "temperatura asumida") es segura y ampliamente utilizada y es la forma más eficaz de reducción de las emisiones NOx durante el despegue.

Al aterrizar, no hay mucho margen para reducir las emisiones de NOx.
No obstante el hecho de usar menos del ángulo máximo de flap permite una pequeña reducción de los niveles de empuje y como resultado se producen menos emisiones de NOx. El uso del empuje invertido para marcha mínima, cuando se rueda en el aterrizaje, también ayuda a reducir las emisiones de NOx.
Los estudios realizados por British Airways y BAA sugieren que aproximadamente un 60% de todos los aterrizajes de aviones en Heathrow sólo usan energía de marcha mínima para empuje invertido. Para nuestros aviones, esta cifra se eleva por encima del 90% de los aterrizajes que usan sólo energía de marcha mínima.

Las Unidades de Energía Auxiliar (APU) y Unidades de Energía en Tierra (GPU) para los aviones pueden contribuir hasta en aproximadamente un 20% de todas las emisiones de NOx a nivel de tierra. Para nosotros es muy importante reducir el tiempo de funcionamiento de las APU y las GPU.
Para poder reducir más sus tiempos de funcionamiento, se requiere energía eléctrica y aire acondicionado de fuentes de la terminal. Aunque muchos de los aeropuertos en los que operamos tienen energía fija de tierra, sólo unos cuantos proporcionan también instalaciones de aire acondicionado. Nuestras nuevas oficinas en la Terminal 5 podrán suministrar ambos.